Compartir la experiencia es una riqueza invaluable, de entrega y recepción, de dar y recibir, tanto en contexto formativo como de capacitación. Entonces este foro es un entregar para reflexionar basado en experiencias. Una herramienta muy audaz ya que entrego un conocimiento sin esperar nada a cambio que tenga el mismo valor de lo que se entrega, y precisamente de esto se trata educar, de entrega.
Presento una experiencia resumen como resultado de tres experiencias.
Si llevase título esta entrega sería : «lo común que se observa en las organizaciones del ámbito de la educación y que no es tan común experimentar en capacitación en organizaciones fuera del ámbito educativo: la falta de retroalimnetación de la experiencia» .
El caso es muy concreto. En los ámbitos educativos donde desarrollo mi actividad, en nivel medio y superior -terciario y universitario-, sabemos que los diseños curriculares son descendentes y en su faz de diseño rara vez son consultados todos los actores participantes.
En cuanto a lo interpersonal la dimensión organizacional -fundamentos y contribuciones esperadas- no contempla todas las lecturas de la realidad.
Un ejemplo de «no contemplar» es claramente la dimensión personal del educando, no participante, ya que no hablo de capacitación. Se observan la contemplación de la didáctica, pero nuevamente aparecen episodios de no tener en cuenta la diversidad de realidades.
Aparecen entonces situaciones de curriculum oculto y vacío, técnicamente hablando, que requiere de una dimensión ética para hacer frente con saberes a las problemáticas que implican en la dimensión social.
Estas lecturas no ascienden a las direcciones responsables de diseño curricular para poder ajustar a la diversidad de realidades, fiel reflejo de fracasos sostenidos en el tiempo que implican nuevos diseños en lugar de ajustes.
En contraposición, en organizaciones no educativas, aquellas cuya dimensión organizacional implica tener en cuenta cultura, clima, la misión y visión organizacional, como sus procesos y recursos, las correcciones de diseño son más frecuentes.
Esto es debido a la importancia que tiene el participante, como relevador de necesidades y constructor partícipe en la generación de respuestas.
Creo, a mi entender, que la experiencia del capacitar en organizaciones no educativas, tiene mucho que entregar en experiencia a los diseñadores o reponsables de los diseños educativos.
Esta experiencia, la de entregar experiencias de retorno, entregar formas de leer resultados, es hoy lo que falta y se ve en cada espacio formal e informal del ambito educativo.
De aceptar esta forma de entrega de lectura de resultados, retroalimentación de procesos de diseño, se dejarían de fabricar diseños curriculares para responder a … y se implementaría un único diseño, sostenido y perfeccionado en el tiempo.
Nos seguimos leyendo.
Bibliografía:
GRANÉ, César O. (2024). «Capacitar con sentido: Herramientas para diseñar actividades de capacitación en las organizaciones públicas (IN-A2-54338). La complejidad de las prácticas de capacitación. » IN40934/24_IN-A2-54338 . CABA. República Argentina.
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