Para cerrar la serie de escritos de la semana, quiero cambiar el enfoque.
Venimos de la teoría y práctica en entradas anteriores, y ahora toca recorrer el mundo de lo práctico. Viviendo una situación real; junte datos para poder compartir la experiencia.
Una organización tiene más de mil clientes mensuales asegurados debido a su actividad.
Técnicamente es una organización achatada con mucha especialización en su tecnoestructura.
El apex estratégico pareciera conformarse por equipos de asesores, pero en su accionar es todo lo contrario.
El jefe plantea, el jefe escucha, el jefe consulta, el jefe baja la línea, el jefe pareciera que no se equivoca.
Lo peor de todo es que transforma sus equipos en grupos, y lo más importante: «al decir y hacer lo que dice el aparente líder, dichos equipos dejan de serlo, se transforman en grupos, y en sus acciones cosechan la pérdida de respeto a largo plazo».
Los clientes confían por la trayectoria de la organización y sus propietarios.
Si los que dudan de la organización cambiaran de proveedor de servicio, no tardaría la organización en un muy corto plazo en caer a la quiebra rápidamente.
La cabeza de la organización cambiaría al jefe de unidad de negocios quedando los sumisos grupos a merced de sus repetidas aceptaciones, incluso, en contra de sus principios.
Para dar un cierre a la lectura práctica, en esta unidad de grupos de transferencia de órdenes o de trabajo, se dice y hace lo que su jefe ordena, pero terminando con la frase «quedamos así», como aludiendo a una situación de consenso.
Un jefe que dice serlo, en su comportamiento y acciones, no se parecen a las de un líder.
El jefe simplemente convence de sus ideas, y resumiendo, «dice que hay que hacer sin medir consecuencias».
Observaciones:
La palabra equipo está mal usada.
En lugar de equipo debe hablarse de grupo.
Grupo de conducción en lugar de equipo de conducción.
Grupo de representantes, en lugar de equipo de representantes.
Por otro lado «un jefe» puede o no tener condiciones de liderazgo. Vale la aclaración.
En nuestro caso práctico estamos en presencia de un jefe de los años cincuenta, más que un líder del siglo XXI, en una organización que puede persistir en el tiempo de cara al siglo XXII.
¿Qué relación existe entre las entradas anteriores y ésta?
Simple la posibilidad de preguntarse en qué organización estoy, quién la conduce, cómo estoy, hacia dónde voy.
Para pensarlo …
Entradas recientes relacionadas
Descubre más desde Ceoshelp.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.





