El espíritu y los juegos olimpicos 24

Un alumno la semana pasada me preguntó qué pensaba de la inauguración buscando mi opinión, más precisamente sobre la representación de la mesa.


Como verán no puse «París 2024«, es como que lo dejo en un «segundo» plano. Me salió el argentino que todos llevamos dentro.


También me preguntaron sobre el pronunciamiento o no pronunciamiento de importantes líderes mundiales.

Y realnente, me hicieron pensar.

Me hicieron pensar en aquello a lo que respondí con una actitud: no dándole importancia.

Ahora explico mi postura, de la misma manera que expliqué a ese grupo de alumnos.

Como católico me dolió y busqué referencias que me guíen en el actuar.

De menor a mayor tuve cinco referentes.

El primero fui yo.

El segundo los medios.

El tercer referente fueron mis alumnos y mis amigos.

El cuarto fué el cura de mi parroquia.

El quinto fue el Papa Francisco.

Pero en gestión estratégica decimos que «el todo es mayor que la suma de las partes«.

No vi la inauguración, tuve que verla y todo lo pasado lo revivi con la referencia del malestar por los comentarios recibidos.

Y no pude terminar de ver, ¡¡pero esa voz ….!!

Recordé que el movimiento, que prefiero no promocionar con su nombre, que produjo la  confusión de la bandera de pueblos originarios con esa que ha desvirtuado la razón de ser del movimiento, ha sido fundado en un país europeo y potenciado con plata con el fin de abrazar una causa cuyo medio es la violencia para desestabilizar sistemas culturales.

No se debe andar por la vida buscando aceptación.

Uno es y se hace cargo de sus acciones haciendo uso de la libertad recibida. Si, recibida.

Pero volviendo a esa movilización, una causa que no es un estado y/o un país  no requiere de banderas para ser respetado. Mucho menos del uso de la violencia.

Es una causa que ha quemado templos y otros actos de violencia que se han ido esparciendo hasta llegar hasta América Latina.

Grupo de ideales de extrema postura que hablan de inclusión y generan  divisiones y/o deterioros culturales.

Buscan inclusión actuando como autoexcluidos.

Promover una idea es todo lo contrario a obligar aceptar una idea.

Con la idea de inclusión se busca que se dejen de lado libertades para convertir todo en adoctrinamiento.

Con la idea de inclusión hay un cumplimiento de algo, que termina siendo » un cumplo» y «miento» en forma simultánea.

Y llegamos a la referencia de los medios.

¿Se puede creer en ellos?¿Por mayores ingresos se pueden promover ideologías violentas?

Sólo bastan ver imágenes sin audio y luego escuchar el relato, para que la escucha nos lleve a una conclusión.

No se necesita la escucha de un tercero para que nos oriente a una conclusión armada, al menos que uno se sienta un pobre infeliz y tarado que necesita que lo lleven de las narices.

En conclusión el «espiritu» de los Juegos Olímpicos desde sus inicios deja de lado divisiones y guerras para hacer acercamientos de paz.

Eso es un buen espiritu, el buen espíritu de los juegos que unen y no dividen. Gemeran puntos de encuentro para promover la paz.

Todo lo opuesto a la paz, lo que lleva a discusión o agraviar, está en contra de la paz.

Lo contrario de la paz es sinónimo de «mal espíritu».

El buen espíritu acerca, no aleja.

Convertirse no es obligatoriedad y es un acto de libertad.

El respetar, el no agraviar,  es un acto de libertad.

Entonces da gusto ver, leer, escuchar cuando se trata de cosas que estan relacionadas con la «paz».

Lo contrario a la paz, el espíritu de adoctrinar, es preferible no darle prensa e importancia.

Y esto último es lo que han hecho líderes mundiales: desestimar, quitarle importancia.

Para dar vuelta la cara a una situación, no dar importancia, desestimarla, se necesitan más agallas que para hacer frente.

Nos seguimos leyendo.

Lic. Prof. César Grané


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Una respuesta a «»

  1. Me llevo bastantes cosas de esta nota. Como por ejemplo las referencias para guiarse y poder actuar y poder definir una postura, eso es muy importante para saber que es lo que realmente está bien. Otra cosa que me llevo es que en la vida no se puede estar buscando la aceptación y que uno se debe hacer cargo de sus acciones.

    Pero creo que lo que más me llevo y destaco es lo de que grupos de ideales de extrema postura que actúan como autoexcluidos , hablan de inclusión generan divisiones y debates obligando a que se respete su postura cuando en realidad lo único que hacen es adoctrinar. Saludos cordiales.

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