Los hechos hacen creer en las palabras

Los hechos ¿cuáles?

Muchas veces aceptamos algo o a alguien por su relación con una determinada persona de nuestra confianza. Alguien en común.

Es un hecho.

Dejamos nuestra posibilidad de decidir porque otro u otros han decidido por uno a priori. Ej: «confía en él, es de mi confianza» se escucha algunas veces decir.

Es un hecho, ¡ no siempre !, pero es un hecho.

Está mal o está bien no es el caso. El tema pasa por cuántas decisiones dejamos en manos de otros por comodidad o falta de tiempos. También por no querer decidir.

Es un hecho.

Esta «entrega» que se hace -la decisión aceptada, compartida sin pensar, aunque sea de uno solo- nos hace correr el riesgo que se transforme en hábito y lo peor, que se contagie a los ámbitos donde la decisión es personal y no se debe delegar ni asignar a otro.

Es un hecho.

Imaginemos una persona con una determinada religión que tiene un amigo cuya creencia es contraria o simplemente no cree en la misma religión.

¿El primero cambiaría su creencia? ¿Cuestionaría lo que aprendió de su familia o su frecuencia en los actos de su religión?

Es un hecho que pasa. Simplemente observemos el incremento de la cantidad de sectas o religiones no aprobadas como tales.

Es un hecho.

Hay un cuadro en la Pasión de la religión Católica Apostólica Romana donde uno de los discípulos niega a su Maestro – Dios Hijo, Jesús, El Cristo – no una sino que tres veces en una misma noche.

Algunos cuestionan que haya -lo dicho anteriormente- sucedido diciendo que el cerebro piensa que no es un hecho. El corazón ha sido dejado de lado. EL sentir, los afectos, se dejan de lado, tarde o temprano la tristeza invade.

Es un hecho que cuando la tristeza invade, la desolación es la cárcel de la persona.

Nadie está exento. Es un hecho.

¿ Para qué dejarse llevar por la tentación de que siempre el otro tenga razón y uno deje de tenerla? No hablo de la razón como algo acertado, hablo de la razón como capacidad de usar la inteligencia para decidir.

Un amigo o amiga nunca pondría de enemigo o estaría en contra de tus creencias o tú familia, porque en tal caso, más que amigo o amiga, es alguien que necesita sentirse con la razón. Necesita ocupar el lugar de tu familia o religión por envidia, para ocupar el lugar que queda vacío en tu corazón.

Seguramente estas líneas darán que hablar, pero me interesa más que hagan pensar.

Uno antes de tomar decisiones, piensa. Busca alternativas. Elige la mejor. Se siente en paz.

Cuando no hay paz interior sólo existe una razón: la conciencia y los afectos taladran desde el corazón a la falta de uso del Sr. cerebro.

Buenas decisiones son cuando corazón y cerebro trabajan en equipo, unidos, no divididos.

La causa de las divisiones entre corazón y cerebro vienen por el lado de los afectos desordenados.

¿Qué es una afecto desordenado?. Aquellos que te quitan la paz de tu interior y te alejan de las personas que te quieren ver bien.

¿Hay un síntoma para detectar que hay afectos desordenados? Si.

Depende de cada uno, de cada individuo, los síntomas que se pueden experimentar, pero querer siempre tener la razón o que otro siempre la tenga en lugar mío, es uno de ellos.

Si no estás de acuerdo con estas líneas seguro es que las habrás pensado, felicitaciones.

Si no estas de acuerdo con estas líneas y puedes justificar tu postura con algo distinto a un capricho, felicitaciones.

Si no puedes justificar tu desacuerdo, señal de capricho, señal de cerebro y corazón desconectados, señal de afectos desordenados, señal de tristeza interior, te sugiero que hagas entrar en tu corazón las palabras y los sentimientos que hacen de transporte para que se llenen tus vacíos.

Dedicado a todos aquellos, alumnos o no, que la están pasando mal y que todavía no entendieron que la única solución es «abrir el corazón y escucharlo latir».

Lic. Prof. César Grané


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3 respuestas a «Los hechos hacen creer en las palabras»

  1. Interesante tema de reflexión. La lectura económica sugiere que las necesidades (momentos en los cuales tenemos que tomar una decisión) son infinitas y los recursos (ejemplo conocimientos básicos o tiempo disponible) son escasos. Por lo cual es lógico pensar que una solución es la de delegar dicha tarea a otra persona (ahorro de tiempo y esfuerzo en «capacitación»).

    Claro esto vale cuando se trata de temas técnicamente complejos , cuando abordamos problemas éticos, morales no vale dicha delega, cada uno tiene que encarar el riesgo de una decisión
    propia!

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  2. Muchas gracias a la Prof. Teresa Nardini por su aporte. Dos faltas de ortografía que ya estan resueltas.
    Una «ha» que debía cambiarse por una «a» y otra dando vueltas por ahí que es fácil de pronunciar pero difícil de escuchar «conciencia».
    Nuevamente. Muchas gracias.

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