El camino que a veces se hace, puede ocurrir, que no se sepa por qué se hace.
Los seres humanos tenemos como tres instrumentos interiores al mismo tiempo, parecido a instrumental de avión.
Cuando vuelas vigilas la nariz del avión, ella marca si se sube o si se baja; también vigilas las alas, si una está más abajo de la otra significa que estás doblando; por último vigilas para dónde vas, el rumbo.
Para los humanos tenemos algo parecido a los aviones un rumbo marcado, lo que es realmente bueno, lo que debiéramos o debemos, un norte.
Los seres humanos también tenemos deseos, lo que queremos, lo que a veces no coincide con lo que debemos, es lo que nos desvía, nos hace ir para abajo en lugar de para arriba.
Por último los que nos dicen, otros seres humanos, que nos hace doblar para un lado o para el otro, a veces haciéndonos quedar volando siempre en círculo sin avanzar.
Cuando uno puede y quiere hacer una pausa, podría preguntarse ¿cuál es mi norte?. Podría preguntarse ¿para dónde voy?. También ¿porqué estoy acá?
Y también pueden aparecer respuestas.
Respuestas como no tener idea de cuál es el norte: respuestas como no saber para dónde se está yendo; también se puede no saber porqué se está en un lugar cuando verdaderamente se quiere estar en otro.
Se puede parar para poner un buen rumbo o corregir el rumbo, aunque haya una voz interior que te dice no pares, seguí.
En este parar uno se encuentra con tres situaciones distintas en el mismo tiempo y lugar: yo estoy en un lugar.
Primera: busco o estoy en un sendero con una brújula que me marca el rumbo, el camino, el a dónde voy.
Otra situación, es la de sentir una voz interior que me anima a seguir el rumbo elegido, el de la elección.
Por último, otra situación, alguien o algo me dice que la cosa no es por ahí, me confunde, me anima a cambiar de rumbo, pero en verdad me desanima a seguir, me anima a cambiar el rumbo o a quedarme sin moverme.
Pausar es la clave. Es tiempo de pausa.
Si te sientes en un desierto, caluroso, húmedo, no sabes dónde está el norte, estas desorientado, la realidad del otro quiere imponerse sobre tu realidad, es tiempo de parar.
Un autor español dice que el tiempo de cuaresma es como la cruz: el palo vertical es Dios, el horizontal «los demás». Como si Dios estuviese abrazando.
¿Y qué tiene que ver el último párrafo con todo lo anteriormente dicho?
EL tiempo de cuaresma de los católicos es un tiempo de parar y ver cuál es el norte personal, dónde se está, para dónde se va, y si hay desvíos o algo/alguien te desvía.
Estos tiempos de parar es como los tiempos de cuaresma, tiempo de fortalecer vínculos, de dejar la soledad y dejarse ayudar. El resultado: resurge la alegría, la esperanza, es tiempo donde uno crea tiempo para poder mirar al otro.
Es un tiempo donde los católicos se preparan para renacer.
Parar y pensar, pausar y pensar, es lo mismo.
Dejar la realidad que me tienta del otro para encontrar mi propia realidad y construir mi proyecto, mi norte.
Nos seguimos leyendo.
Descubre más desde Ceoshelp.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



