En un predio gigante, exclusiva para exclusivos, se levantan las murallas atractivas, invisibles, robustas, de la Feria Mersa.
La entrada es libre y gratuita, pero sus carteles atractivos, hacen el ingreso selectivo por medio de distintas puertas habilitadas para el acceso.
Muchos se quejan o advierten que tras sus carteles, se esconden los principios de distinción de clases.
Muchos se ríen de esas quejas y advertencias.
Por medio de las atracciones, asociados a los gustos de los consumidores, se entiende su original propuesta gratuita.
Grandes son las puertas de entrada, amplias, atractivas.
Abierta los 365 días del año durante las 24 horas.
En su interior un sin fin de propuestas. Se presentan como puestos de atracción, unos chicos, otros grandes.
Una vez en el interior se dificulta la salida, pero en la mayoría de los casos, se la encuentra si algo se ha consumido en forma paga o gratuita.
La gratuidad no es tal; una forma de pagar es con el tiempo de permanencia en la feria.
Se cobra el estar sin pagar con dinero. Se paga por medio del tiempo que da el consumidor a recorrer y parar en cada punto de interés.
Al estar es como hacer cola, solamente por estar, ha de atraer a otros.
Las salidas … Son una por cada consumidor.
La feria es como una gran red formada por redes que muestran y ofrecen.
Si llegaste hasta acá ponete a pensar en tú vida, las redes, tu tiempo y qué rápido se pasan las horas.
Cada uno de nosotros somos comsumidores. ¿Qué consuminos?.
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Internet es llamada la red de redes. Muy parecido a la Feria Mersa.
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