Una virtud se define como una disposición habitual y firme para hacer el bien.
Si se define como una disposición habitual, el orden personal es una gran contribución al ejercicio de las virtudes.
Regularmente encontramos momentos en los cuales hablamos de los demás, pero son los menos en los cuales se habla de las cosas que nos pasan, y mucho menos las que se refieren a nuestro interior.
¿Qué pasaría sin nos invitan a construir un ser humano en un papel?
Si; imaginarlo, describirlo, darle un nombre, que tenga edad, historia, aventuras, su forma de vestir, su forma de hacer las cosas, todo.
No hace mucho hice el ejercicio con alumnos obteniendo resultados extraordinarios.
En primer lugar el trabajo si hizo en grupos. Un detalle que relevo es que hay algunos de integrantes de grupos disconformes con las construcciones realizadas en algunos aspectos, por tal razón, lo llevé de un trabajo en grupos a trabajos individuales.
A continuación, y a consecuencia de lo anteriormente leído, comenzó el trabajo individual, siendo la finalidad el poder modificar el perfil dado y aumentar el trabajo sobre el perfil creado.
Una nueva consigna nacía: agregar al personaje fortalezas y debilidades.
Parece tarea fácil construir un personaje, un tercero, pero que difícil se hace a la hora de podernos ver a nosotros mismos. El comentario surge que a la luz de la creación llevamos a la obra sin intensión de hacerlo nuestra propia historia.
La construcción continúa agregando virtudes y defectos al personaje creado.
A continuación hablamos un poco de virtudes en una próxima entrada.
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