En una anterior entrada presentamos que una forma de encontrar respuestas a preguntas es buscando documentos que nos faciliten las mismas.
Resaltaba la idea de hablar de documentos confeccionados por académicos o eruditos en los temas tratados y no cuestionadores seriales, que con preguntas o afirmaciones, tratan de confundir a la sociedad en cuanto a temas doctrinales de las creencias de la Iglesia Católica Apostólica Romana.
Hay una entrada llamada «La Familia: mirada del Papa Juan Pablo II (primera parte)» y en ésta presento la segunda parte haciendo foco en una carta dirigida directamente a las familias.
Quiero repetir mi sita anterior:
«La familia es uno de los pilares sociales en todo sentido» sin entrar en lo religioso para que puedan reflexionar hasta los alérgicos a lo religioso.
Lic. Prof. César Grané (Abril 2020, tiempo de pandemia)
En la primera parte hacía mención al documento que permite respuestas a preguntas es el elaborado en Roma el 22 de noviembre de 1981. Su título es:
XHORTACIÓN APOSTÓLICA
Familiaris Consortio. Exhortación Apostólica
FAMILIARIS CONSORTIO
DE SU SANTIDAD
JUAN PABLO II
Recordando la introducción :
La Iglesia al servicio de la familia
De manera especial se dirige a los jóvenes que están para emprender su camino hacia el matrimonio y la familia, con el fin de abrirles nuevos horizontes, ayudándoles a descubrir la belleza y la grandeza de la vocación al amor y al servicio de la vida.
Familiaris Consortio.
Ahora quiero en esta segunda parte compartir una carta del en ése momento Papa Juan Pablo II a la familia. El nombre del documento es
AÑO INTERNACIONAL DE LA FAMILIA- 1994
CARTAGRATISSIMAM SANE
Acceso a la carta del 2 de febrero de 1994 dirigida a las familias.
DEL SUMO PONTÍFICE
JUAN PABLO II
A LAS FAMILIAS
Como lo hiciera en la primera parte les acerco las primeras líneas, que por ser una carta del padre a sus hijos, no tiene introducción sino un saludo y la razón de ser de la carta. A continuación el comienzo de la carta en sí, que parte de una afirmación concreta.
Amadísimas familias:
1. La celebración del Año de la familia me ofrece la grata oportunidad de llamar a la puerta de vuestros hogares, deseoso de saludaros con gran afecto y de acercarme a vosotros. Y lo hago mediante esta carta, citando unas palabras de la encíclica Redemptor hominis, que publiqué al comienzo de mi ministerio petrino: El «hombre es el camino de la Iglesia»[1].
Con estas palabras deseaba referirme sobre todo a las múltiples sendas por las que el hombre camina y, al mismo tiempo, quería subrayar cuán vivo y profundo es el deseo de la Iglesia de acompañarle en recorrer los caminos de su existencia terrena. La Iglesia toma parte en los gozos y esperanzas, tristezas y angustias[2] del camino cotidiano de los hombres, profundamente persuadida de que ha sido Cristo mismo quien la conduce por estos senderos: es él quien ha confiado el hombre a la Iglesia; lo ha confiado como «camino» de su misión y de su ministerio.
Sugerencia:
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