Domingo de Ramos.

Jesús entra en Jerusalén, en nuestro corazon, si queremos recibirlo como el Rey de Reyes. Que nuestros ramos nuestras palmas, sean nuestra apertura de corazón, sean un camino abierto a su Amor, a su Sacrificio, ahi entre las palmas y ramos vayan nuestros dolores, nuestras faltas de Fé, nuestra sequedad espiritual, para que sea Él quien reine en nuestras vidas, en mi corazon. Preparemos esta Pascua en la intimidad de nuestras casas, y que resucite en nosotros la alegria, la esperanza. Dejemos atrás, en la cruz, la angustia y los miedos de estos tiempos y confiemos que con su Resurrección la Vida no tiene fin. Que Dios nos bendiga.
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