Dormir en clase para alguno fue productivo

Durante un curso de matemáticas en la Universidad de California Berkeley, un estudiante se quedó dormido y se despertó con la conversación de sus compañeros.

Al terminar la clase, se dio cuenta de que el profesor había escrito dos problemas en el pizarrón.

Supuso que eran tareas, así que las copió en su cuaderno con la idea resolverlos más tarde.

Al principio, intentó resolver los problemas, pero le resultaron bastante difíciles.

Perseveró, pasando horas en la biblioteca recopilando referencias y estudiando, hasta que logró resolver uno, aunque era un reto lo tomó como tarea.

A la siguiente clase, para su sorpresa, el profesor no le preguntó nada por la tarea de la siguiente clase.

Curioso, el estudiante se levantó y preguntó:

«Doctor, ¿por qué no preguntó por la tarea de la clase anterior?».

El profesor respondió:

«La tarea?

No era tarea.

Simplemente estaba presentando ejemplos de problemas matemáticos que la ciencia y los científicos aún no habían resuelto».

Sorprendido, el estudiante respondió:

«¡Pero resolví los dos problemas en cuatro trabajos!».

La solución que descubrió finalmente se le atribuyó y se documentó en la Universidad.

Los cuatro artículos que escribió sobre el tema aún se exhiben en la institución.

La razón principal por la que el estudiante pudo resolver los  problemas fue que no escuchó al profesor decir:

«Nadie ha encontrado una solución».

En cambio, creyó que eran problemas que valía la pena resolver y lo abordó sin frustración, logrando finalmente el éxito.

El estudiante era George Dantzig, y el problema surgió de Math Stack Exchange.


Dato para matematicos:

Dantzig demostró que, en el contexto de la prueba t de Student, la única manera de crear una prueba de hipótesis cuya potencia sea independiente de la desviación estándar, es usar una prueba absurda que siempre tenga la misma probabilidad de rechazar o no rechazar, lo cual, por supuesto, no es práctico.


Moraleja:

No escuches a quienes te dicen que no puedes lograr algo.

Algunas personas siembran, intencionalmente o sin intención, las semillas del fracaso y la frustración.

No niegues esa semilla que dejaron en vos.

Tampoco la quites hasta que sea un poco más grande, no sea que al cortarla rapidamente, queden algunas semillas sin crecer y lastime en un futuro.

Aprender de la mentira sembrada, te hace aprender a conocerte y el porqué no hay que hacer o decir algunas cosas.

Lic. Prof. César Grané


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