Elecciones: todos mienten, una … mierda

El pasado fin de semana hubo elecciones en Argentina.

Verdad a medias

Hubo elecciones en una provincia argentina, donde la cantidad de votantes influye cuando la elección es nacional.

No hay ganadores ni perdedores. Todos mienten.

Decir que hubo ganadores o triunfadores y perdedores es una gran mentira.

Nadie, incluyendo a los politicos,    califica a otros de perdedores por el simple hecho de ser cobardes.

Miedo, cobardía, conveniencia: ¿quién lo sabe?

Muy pocos políticos permanecen fieles a sus ideas, por lo menos pensando en los más destacados de los últimos treinta años.

Si se califica de perdedor a alguien o algunos, no se puede pensar en ser ese espacio un reducto, para cuando se cambia de idea.

Igualmente si la sensación es que alguien ha conseguido en una elección una mayoría, es de gente educada, de nobleza, reconocer ese logro.

Al igual que a una fiesta, nadie llama al que la organiza, para que lo inviten.

No hay ganadores ni perdedores.

Todos mienten.

La mentira proviene desde todos los sectores. Incluyo hasta los no participantes en el acto eleccionario.

Ha sido una elección donde la gravedad de los agravios dejan leer que todo vale.

Lamentable.

El o los Motivos?

Dividir al electorado para transformarlos en bandos.

Se está buscando que dejen los electores de ser personas con ideas distintas.

El juego o la estrategia es lo que hace que los electores no se disgusten, si se sienten representados por bloques.

La verdad es que hubo un ejercicio de la democracia por medio del voto de los ciudadanos.

Un acto bastardeado por los grandes bastardos de la política partidaria argentina, operando, fagocitando, facilitando la agrupación en bandos.

La Constitución Argentina, la carta magna, establece un sistema representativo y federal.

Senadores, Diputados, Consejales y Consejeros son elegidos para representar a los ciudadanos que comulgan con sus ideas.

Esto se ha roto.

Los bastardos de la política consiguen armar bloques, perdiendo o dejando perder las ideas individuales y el espíritu de nuestra Constitución.

En estas elecciones provinciales próximas pasadas hubo gente que no sabía qué se votaba y a quién se votaba.

¿Acaso un pueblo sin educación, condenado a la ignorancia, no termina siendo esclavo de los señores feudales?

Quién es quién en esta historia no es un caso de socialismo, liberalismo o comunismo si los electores no saben quienes son los actores.

Esta historia, hablando de  resultados, son los éxitos de la publicidad y la comunicación.

En esta historia, hablando del proceso, el acto eleccionario como resultado, deja el fracaso de no importar el querer ser una nación.

Le elección deja a la vista un todo vale, contrario al espíritu constitucional.

Es hora de repasar los conceptos de nación, de estado, de patria, de otorgar el concepto ‘sin patria».

Es hora de hacer frente a los promotores que promueven sólo por los intereses creados de algunos.

Lic. Prof. César Grané


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