La oportunidad de tratar de hacer la experiencia de los ejercicios espirituales en la vida cotideana es algo muy personal.
Es sentirse libre, los hago porque decido y no para que otros no se sientan solos.
Y esto lleva a sentirse dispuesto, bien dispuesto.
Del corazón sale un sentimiento de paz. Ese sentimiento es raro, es lindo.
Pero de golpe muchas malas ondas vienen, como esas que te agarran un domingo a la mañana pensando que tenés que ir a laburar. Pero seguís durmiendo. Y ese sentimiento triste se cambia cuando te abrazas a la almohada calentita. Y te levantas en paz.
Pensalo, rezalo y fíjate si Dios te llama para hacerlos.
Si quita paz no es de Dios los pensamientos.
Rezo por vos que me estás leyendo.
Los propone P. Salvador Verón SJ (jesuita) desde la Iglesia del Colegio del Salvador, Avda. Callao y Tucumán.
César G.
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