Un cumpleaños diferente, un regalo diferente.

6 de mayo, una fecha importante.

Hace un año, a dos días de su cumpleaños que se conmemora la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, tomaba con mi mamá -internada- los sacramentos de la Eucaristía y la Unción de los enfermos.

Hablar de Eucaristía lo dejo para otro momento. Hablar de unción lo hago en éste.

La unción de los enfermos es como regalar lo que queda de vos a Dios, eso por lo menos es lo que entiendo como católico apostólico romano.

Es un despojarse interior y exterior. Regalarte todo lo que queda a quien todo te lo dió.

Para otros, es como tener sellado el pasaporte para un viaje llamado muerte, con destino a encontrarte con tú creador.

Desnudo llegaste al mundo y desnudo te vas.

Hace un año, para estas fechas, el dia de la Santísima Trinidad, a una semana de Pentecostés, escribia:

El día que naciste, durante todos los años hasta el fin de tus días, se festeja tu cumpleaños.

Festejar el cumpleaños significa recordar que pasó un año más en tu vida.

Hasta acá nada nuevo.

Hay actos personales, muy personales, que pueden surgir de la educación del seno de la familia. Un claro ejemplo es el educar en qué creer, como lo es la fé que uno profesa.

Pero ese legado, legado que es un regalo, se confirma más adelante, de más grande.

Nada hay peor para los enemigos de tú fé, que tú confirmación en la fé. Recordar que te ha sido regalada y no será quitada.

Pero los enemigos de la fé no se dan ni darán por rendidos. Atacan y atacarán en cualquier momento, pero temiendo ser heridos en combate por su principal enemigo.

La común unión entre quien regala y el que recibe el regalo, es una herida certera al enemigo de la fé.

Sólo se trata de vivir en común unión entre quien da y quien recibe para tenerlo todo.

Es como el padre que da todo por su hijo, y al morir el hijo, entrega todo lo que tiene y va a tener para la supervivencia de su querida familia.

Y así es como la fé de la persona en su padre, como hermano o hijo, recibe el legado, el espíritu que continuará en la descendencia.

Y de esta manera, yendo en paralelo a la fé católica apostólica y romana, se entrelazan los sacramentos del bautismo, confirmación y comunión con la Santísima TRINIDAD -Padre, Hijo y el Espíritu Santo-  siendo el día de hoy el día de «Pentecostés».

Parece ser que todo es tres:

Bautismo, confirmación, comunión.

Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Lic. Prof. César Grané


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