En la vida se cruzan por el camino todo tipo de personas.
Algunas se suman a tu andar o vos te sumas al andar del otro, pero otros pasan y ni pelota.
Podes conocerlas o no. Pero también se pueden tener referencias de ellas.
El mundo es un pañuelo, escribió un poeta o compositor, no recuerdo. Pero si reflejado en letras.
Flaco, de anteojos, poco pelo, con mirada de ¿y vos quien sos?.
¿Y quién es ese? terminé preguntando. «Un jesuita que nombraron obispo, y que luego nombraron cardenal». Jorge.
No nos cruzaríamos más de dos veces y tampoco estaba en mis planes cruzarlo.
Era el que fue provincial de los jesuitas, maestro de novicios y no sé cuántas cosas más.
Tipo especial.
Andaba en subte y con cara de jesuita, donde todo es una misión o posible misión.
Luego ese SJ -jesuita- sería un dos en uno. Sería Arzobispo y Cardenal.
Pero para algunos la misión puede no tener límites, y ese jesuita fue papa; su nombre Franciscus.
Ahora de dos en uno pasará a un cuatro en uno.
Un papa, con p de Pastor. Que se escapaba de su custodia para visitar por la noche a la gente de la calle.
Un papa, acompañante en el caminar de la Iglesia de la cuál formaba parte.
En un segunda tanda, un papa politico, jefe de estado vaticano. Como ser presidente de un país.
Se había transformado su misión en mostrar ante los líderes del mundo, las enseñanzas del Evangelio.
En cuarto y último lugar agitador de las ideas. Hacer repensar a Cristo dentro de uno y dentro de los demás.
Un mensaje costoso de entender para tipos como yo, pero gracias a su constancia, me lo hizo entender.
Iglesia somos todos y Dios es uno. Para juzgar no estamos en este mundo. Hay que dejar el dedito acusador.
Hace tres días dejó celebrar una Pascua con muchos para ir a lavar los pies a unos pocos en una cárcel.
Hace dos, aparece en medio de pasillos a saludar gente.
Un día antes, llega con las pocas fuerzas que le quedan a decir a los suyos felices pascuas y dar una bendición.
Un hombre definido como argentino, lleno de complicaciones como todo argentino, de un cuadro de fútbol – cuervo fanático- y sencillo.
El día que asume como papa llama al hombre que le vende el diario para suspender el envío, a un dentista para suspender el turno y al zapatero lo deja paea la semana entrante.
Ese hombre, llamado Jorge Mario, sacerdote, jesuita, para colmo argentino y papa, toma por nombre Francisco.
Ahora de pedir que recemos por él hoy él ya reza desde el cielo por nosotros.
Hasta que nos volvamos a cruzar y haceme la gamba arriba.
César
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