La pertenencia en tiempos de auge de las redes

Cualquiera de nosotros está hoy en día con miedos -reconocidos o no- a quedar fuera de la sociedad por no participar de las redes sociales u otras cosas relacionadas con las tecnologías.

Hoy recibe el nombre de redes sociales, pero en el pasado ocurría lo mismo con el teléfono alámbrico y ocurrirá algo semejante con un futuro invento. No sé. Llamémosle satélites personales portátiles (SSP).

Ello abre el debate respecto si la tecnología es buena o no, debido al uso o abuso en el manejo de celulares.

Se abre otro debate y es el referido a las comunicaciones: hipo conectados, conectados, hiperconectados.

No es la herramienta el problema. Nadie le hecha la culpa a un martillo por haber quedado torcido el clavo.

Tampoco es el manipulador del martillo o el usuario de la tecnología en muchas oportunidades el responsable de situaciones o resultados negativos.

Vivimos en un mundo donde se ha sumado un medio o hábitat cuyo nombre es «sociedad de consumo» como producto del «consumismo».

La personas -inmersos en una sociedad- consciente o inconscientemente están expuestas a la manipulación de esa «sociedad de consumo» que son parte de cualquier sociedad.

Sin importar las características personales, atraídas por el consumo y sus beneficios aparentes, las personas se alejan de su estabilidad interior -emocional- para sumarse al acelere que genera el consumismo con las respectivas consecuencias, siendo entre ellas la ansiedad como una de las más visibles.

En algunos casos las consecuencias son los deseos de más y más consumos, mientras que en otros, en un punto límite, caen en el cansancio y posterior depresión de no poder avanzar más.

Y como con muchas cosas ocurre nos llenamos de diagnósticos y demasiada información. Consumimos datos no se sabe para qué. Nos quedamos en lo formativo o la capacitación sin llegar a atacar de raíz el problema para poder volver a una sensación de paz.

¿Existe uno o varios problemas relacionados con la tecnología? debe ser la primera pregunta.

A mi entender no existe problemas de usuarios con la tecnología o con el uso de la misma, sino que hay afectos desordenados en las personas evidenciados en el uso, tanto en tiempo como en forma, del uso de la tecnología.

En una segunda instancia o línea de pensamiento existen problemas relacionados con la capacitación y actualización continua respecto a lo tecnológico.

Los afectos desordenados se hacen visibles en las sensaciones y en las necesidades. y por consiguiente, en los resultados de la forma de vivir la vida.

Hagamos un ejercicio de reflexionar sobre nuestras ansiedades y velocidades en que corremos para hacer la cosas.

Si en nuestro organismo existiera un «ansiodromo», lo defino como un medidor de nuestra ansiedades ¿Qué indicaría el aparto?.

Esa ansiedad o velocidad por hacer las cosas que no tenemos proyectadas nos llevan a pensar en una pregunta:

¿Creemos en todo lo que nos dicen?

Recomiendo ver la próxima presentación.

Una charla TED importante de 6 minutos que nos puede cambiar la forma de aceptar lo que nos dicen.

Lic. Prof. César Grané


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