El cuervo y el conejo

Un cuervo está sentado en la cima de un árbol el día entero sin hacer nada.

Un pequeño conejo ve el cuervo y le hace una pregunta:

¿Puedo sentarme como tú y no hacer nada todo el día?

El cuervo responde:

Claro, ¿por qué no?

El conejo se sienta en el suelo debajo del árbol y se relaja.

De pronto una zorra aparece y se come al conejo.

El cuervo mira desde arriba.


Reflexión final:

Para estar sentado sin hacer nada, se debe estar en la cima.


Reflexión estratégica:

Al ejercitar la virtud de la paciencia, se puede esperar a que el cuervo caiga solito desde la cima.

Por otro lado, por tener buen gusto para el buen comer, se puede ver como otro cuervo amigo disfruta de su colega convertido en su manjar.

La zorra o zorro mientras tanto seguirá disfrutando su manjar.


Pregunta

¿Pasará sólo con estos animalitos o también con los seres humanos estas situaciones?

¿Te animas a pensar en personas conocidas por ti y leer el enunciado nuevamente usando los nombres pensados?

Lic. Prof. César Grané


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