Las 4 P y no es la dieta.

Cuando hablamos de las 4P quizá nos recuerda a los 4 NO.

No PAN, no PASTAS, no PAPAS y no POSTRES. Una dieta desalmada que va en contra de los microemprendimientos pero disminuye los valores de balanzas personales en cada subida o bajada.

La idea de hoy es hablar de las 4P EN POSITIVO.

Ellas son el PROPÓSITO, el PLAN, la PASIÓN y la PERSEVERANCIA.

Ante cada etapa de la vida personal o profesional es necesario muchas veces pensar en dónde estamos parados, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

En las perspectivas de una nueva etapa, o sea el día después a la presente, el pensar en algunos momentos «hacia dónde vamos» se hace difícil o incierto. Ocurre regularmente a la salida de un nivel medio o superior en el caso de los estudiantes.

Algunos estudiantes -regularmente de nivel medio- llegan al último año de su nivel sin plantearse que hacer al finalizar la etapa. Cada vez menos recurren a continuar un camino familiar, por ejemplo, abuelo médico, papá médico, voy a ser médico.

Es preferible confundirse a quedar parados y poder quedar a la deriva, por poco o mucho tiempo, a la merced de las posibles depresiones.

Es necesario pensar «en el día después«.

En caso de estar decidido el qué hacer el día después -que puede ser desde un cambio laboral o hasta una decisión muy personal- el estar decidido es ya una elección entre alternativas.

Elegida la alternativa -que puede o no ser la correcta- surge el propósito de cumplir con ella y de ahí la necesidad de un plan de acción.

En términos de eficiencia profesionalmente hablamos de calidad, pero en la vida personal la calidad es el resultado de la pasión que ponemos en las cosas que nos proponemos o hacemos. Pasión, una palabra que toma una mayor importancia cuando está ligada a un plan para cumplir un propósito.

La pasión es el resultado de la suma de infinitas decisiones por alcanzar un logro en el tiempo.

La pasión es el resultado de la Perseverancia, el perseverar, la constancia.

La pasión crece cuando se persevera en cumplir con cada parte del plan para alcanzar el propósito propuesto. También incluye cada uno de los momentos donde no se alcanzan los logros.

Cuando no se alcanzan los logros que nos proponemos, fallamos, nos sale mal, no quiero utilizar sinónimos de la palabra fracaso, esas experiencias nos sirven para aprender y del aprendizaje surgen conocimientos que permiten nuevos logros.

Desde las experiencias fallidas, de su aprendizaje, es donde nacen nuevos desafíos.

Los desafíos son las posibilidades de superación ante las situaciones fallidas o no necesariamente tienen que ser fallos, y las actitudes de aceptación de ellos son los que se evidencian. A éstas actitudes se las denominan actitudes tendientes a crecer en la perseverancia.

Hay que prepararse para el día después, si no se hizo ayer hoy es el momento. Retrasar la preparación puede ser también una negación o miedo al devenir, lo que está por venir.

La actitud de hoy, son los resultados del mañana.

De las palabras de un sabio:

¡¡¡¡ No tengais miedo !!!

Lic. Prof. César Grané


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