Abordamos ahora un nuevo componente de la inteligencia emocional: autorregulación.
Vamos a tener dos tipos de lectura. La primera es mi visión del tema basada en mis observaciones y reflexiones, por medio de los anteojos que tiene por lentes experiencias de formación ignaciana y la formación en el campo del management y la estrategia .
La segunda es una reflexión sobre las notas del autor, Daniel Goleman, prosiguiendo la linea de las entregas anteriores.
Mi visión, primera lectura.
Venimos de buscar conocernos. Venimos de navegar en nuestro interior y, por ende, en la búsqueda de las respuestas asociadas a nuestra conducta y forma de pensar las cosas.
Es así que en cualquier momento de examinarnos, encontraremos cosas que satisfacen, otras que no tanto y por último cosas a las cuales tendremos un comportamiento semejante a la indiferencia.
Encontraremos cosas que nos darán alegría o paz, otras tristeza y por último … preferiremos no hablar de esas dice nuestra/o …
En los primeros puntos suspensivos podríamos poner la palabra «secretos» o la frase «prefiero olvidar».
En los siguientes puntos suspensivos hay dos palabras que pueden caber en tan pequeño espacio, pero palabras de gran impronta o magnitud: cerebro y/o corazón.
Cada uno verá cuáles son las palabras justas para cada espacio.
Ante las posibilidades, en el caso de las segundas, las que no provocan paz y están asociadas a la imagen de la tristeza o desolación, se puede requerir de una actitud de cambio.
En particular a éste estado, a este sentimiento, se le conoce con el nombre de moción.
La moción es un sentimiento que es una unión de las palabras necesidad con acción.
Retomando la línea central de pensamiento, antes deciamos:
«Es así que en cualquier momento de examinarnos, encontraremos cosas que satisfacen, otras que no tanto y por último cosas a las cuales tendremos un comportamiento semejante a la indiferencia.»
El último de los tres, se ha de requerir de valentía o esperar el momento oportuno para abordarlas, antes de sentirse o darse por derrotados, o de darse por vencidos.
Este último análisis es la autoconciencia: aprendizaje de lo que se observa e infiere de uno mismo.
Repito: autoconciencia.
Sí. Repetimos la descripción de la autoconciencia: «aprendizaje de lo que se observa e infiere de uno mismo.»
El resultado de la autoconciencia puede interpretarse como una moción, o sea un sentimiento que requiere de una acción en concreto. Un sentimiento que conduce a la acción.
Y en éste instante en que nos reconocemos y creemos que requerimos de un cambio, es cuando comienza la autocorrección. El reconocer una necesidad es el primer paso. Siempre el primer paso es el más difícil, los otros, lo son en menor grado .
Corregirse a uno mismo es un proceso; un proceso que sólo nuestro interior consciente en un momento dado -esperado o no- y llegado como por asalto, puede descubrir en un momento de descuido del inconsciente.
Y en esta idea quiero detenerme por un instante. Quiere detenerme en la importancia de los procesos.
Un proceso realizado con muy alta calidad, con eficiencia, es muy superior a cualquier resultado.
Ésto último se traduce que resultados buenos son el fruto de buenos procesos, pero también pueden haber resultados buenos que son fruto de procesos mediocres.
Siempre buenos o malos resultados, no deben quedar aislados de sus respectivos procesos, dado que pueden existir malos resultados pero sus procesos son de altísima calidad. Siempre evaluar procesos, para mejorar y obtener mejores resultados.
Un resultado malo, mediocre, un fallo a la vista como resultado de su proceso de alta calidad o excelencia, no significa que todo sea malo.
Entonces hasta ahora hemos justificado que la autoconciencia es el proceso anterior a la autocorrección. Sumamos que los procesos son superiores frente a los resultados para tener en cuenta al examinar la autocorrección.
Podemos hablar de ¿cómo es el proceso de autocorrección? Sí, pero no es el momento.
¿Podemos justificar la importancia del proceso de autocorrección? Sí, pero sólo un adelanto a cuando lo vayamos a abordar.
Esta frase la escuche de un sacerdote explicando a un grupo de adolescentes el emblema de su orden por el Jubileo de sus 500 años (Orden de Clérigos Regulares -Teatinos-).
«No es el esperar que el mundo cambie; es pensar y actuar sabiendo que cambio yo y puede cambiar o cambia el mundo.» Resalto la frase, que además proviene del fundador de la orden.
Para los colegas que piensan que un profesional no puede cruzar sus saberes académicos, con su elección de vida, lo escrito tiene que ver con lo que todos los académicos hacemos «repetir los saberes o sabidurías de otros, reflexionando sobre lo leído y entendido, produciendo conocimiento».
Continuando con la construcción producida en la que escribí que «Entonces hasta ahora hemos justificado que la autoconciencia es el proceso anterior a la autocorrección … » sumando que «… los procesos son superiores frente a los resultados y es para tener en cuenta al examinar la autocorrección».
Debemos entonces agregar que el proceso de autocorrección lleva a mejorar todo lo que forma la persona, todo como algo superior a la suma de las partes que componen al ser humano, obviamente considerando también sus procesos.
Continuando, este trabajo interior, en forma constante, lleva a una mayor calidad de la que denominamos autoconciencia que va a regular nuestro pensar, hacer y/o decir.
Y esto es a lo que yo llamo la autorregulación regular nuestro pensar, hacer y/o decir.
Invito a un ejercicio duro: mirar, pensar y ver la siguiente imagen.

Repito un testimonio anterior: cambio yo, cambia el mundo.
La segunda es una reflexión sobre las notas del autor, Daniel Goleman.
Pasando a la segunda lectura. Recordamos que seguimos leyendo el documento de Daniel Goleman tomando el nuevo componente: la autorregulación.
Estuve haciendo referencia a sentimientos, emociones y mociones en respuesta al componente autoconciencia en anteriores entregas como en la primera lectura que hice del tema. Éstas serán el punto de partida para abordar el tema bajo la segunda mirada.
La pregunta disparadora ahora es:
¿Se pueden manejar las emociones?
D. Goleman hace referencia que los impulsos biológicos de la autorregulación manejan las emociones. Afirma que se puede hacer mucho para manejarlos debido a que no se pueden dejar de lado. Es por medio de la autorregulación que ésto puede ser posible.
Posteriormente, presenta la autorregulación, como una conversación interna, liberadora de ser prisioneros de nuestros sentimientos.
Podemos estar o no de acuerdo pero es muy importante tener en claro que se habla de las mismas cosas: sentimientos y manipulación. Si se piensa en unos pocos, el hábito puede llevar a la práctica en todos.
¿Es lo mismo tener una sensación, que un sentimiento o una moción?
Si tenemos en claro que hablamos un mismo idioma, bajo mismas definiciones, avancemos. Pero creo que no todos los lectores pueden definir claramente los tres conceptos, y bajo ese punto de partida, es complejo estar o no en línea con las afirmaciones.
No existe dos personas iguales, aún siendo mellizos o gemelos. Podemos, quizá, ponernos de acuerdo que podemos canalizar los sentimientos pero ¿controlarlos?
El caso que plantea D. Goleman de pensar en ejecutivos que realizan informes de mediana o baja calidad, escucharlos atentamente y reaccionar o no ante ello es para él un caso de autorregulación. Podemos trabajar nuestras respuestas a estímulos (bajas o malas perfomance) pero hablar de emociones y sentimientos es otra historia.
La persona tiene una sola vida dividida en actividades y no una sola actividad a la cual debe ajustar su vida para lograr el éxito. Sea cual fuera la opción o forma de vida, podemos hablar de estímulos o emociones, sentimientos, mociones.
A mi entender, el caso de escucha de resultados que se plantea, al dar a conocer hechos y sus resultados ambos provocan estímulos de distinta índole siendo muy distinto proponer que da a conocer sentimientos y poder controlar los mismos.
Entonces hablar de autorregulación creo que es hablar de una administración eficiente de impulsos dejando de lado los sentimientos; si eficiente, no dije eficaz, eficiente ya que ponemos en juego uso de recursos eficientemente.
Concuerdo que las personas con autorregulación de sus impulsos generan ambientes amigables, pacíficos, contrario a los que no pueden controlar sus impulsos y provocan ambientes hostiles. Entiéndase por ambientes amigables a los que la confianza y equidad son posibles. La productividad es superior a las políticas.
El tener liderazgos con características de eficiencia, generan equipos de eficiencia. Liderazgos impulsivos negativamente generan un río de lava en la pirámide organizacional, que aunque se pueda combatir y parar, lava arrastran por las laderas de la montaña organizacional, produciendo cenizas que quedan por largo tiempo.
La administración eficiente de impulsos, repito que no hablo de sentimientos, permiten una mayor aceptación a cambios, reduciendo el miedo al cambio por el hecho de poder manejar la situación impulsiva que puede terminar en reactiva.
Para el autor la autorregulación en el liderazgo refuerza la integridad personal y por ende la organizacional. Siguiendo esta línea es más oportuno hablar de impulsos y reacciones más que sentimientos o emociones.
Concuerdo con el autor que una forma de reconocimiento del elemento en un tercero es pedirle al interpelado una experiencia en su historia que le haya dejado un aprendizaje. Esto demuestra su manera de elaborar su trabajo interior examinando situaciones como decíamos en el elemento anterior bajo análisis, pero autoconciencia y autorregulación están ligados. Una pregunta complementaria sería ¿cómo influyó su experiencia en su accionar hoy?
Volviendo, nadie anda publicando su trabajo de introspección interior a cualquiera de sus pares, en tal caso lo hace con sus relaciones más íntimas. Ergo, nadie es quién para forzar dichas situaciones.
El autor pone como marco de referencia las evaluaciones de desempeño como una forma de ver como el recurso humano toma lo positivo y/o negativo de las mismas, siendo un indicador del trabajo autoconsciente. ¡¿Existen verdaderamente las evaluaciones de desempeño altamente efectivas, eficientes, de un ciento por ciento de condición de certeza?
Creo que todos podemos dudar en algún punto de la total certeza de las mismas, ergo, no es un indicativo del trabajo autoconsciente del individuo. Entonces tampoco podemos ver una manifestación de autorregulación certera.
Para el autor los de mayor autoconciencia comprenden sus capacidades y debilidades, su grado de conciencia en si mismos, saben pedir ayuda y sus riesgos calculados. ¿Qué papel tiene la autorregulación entonces en dicha comprensión?
¿Puede una persona liderar una organización o proyecto teniendo en claro todos estos atributos? Es para pensarlo.
Sigo reforzando la idea del artículo anterior en el presente «No podemos tabular resultados de estudios en individuos y construir un modelo, dado que no existe un ser humano igual a otro, ni contextos similares, en un mismo espacio y lugar.»
Si es importante que quien mayor trabajo interior tiene, más capacidad y experiencia acumula para hacer frente a desafíos evaluando escenarios, y por consiguiente, a mayor aprendizaje hay una mayor probabilidad de una mayor calidad de autorregulación.
En la próxima entrega: motivación como elemento de la inteligencia emocional que define a un líder
Nos seguimos leyendo.
Nota: compilado y análisis del artículo ¿Qué define a un líder? escrito por Daniel Goleman, publicado en marzo del 2000 por Hay Group.
Entregas anteriores:
Descubre más desde Ceoshelp.com
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.



