¿Capacidad, confianza o ambas para saltar al vacío?

Hay decisiones simples, las hay complejas y las hay extremadamente dificiles.

Un ejemplo de las simples es decidir entre blanco y negro.

Un ejemplo de complejas es donde aparecen las famosas estructuras «si, entonces …».

Un ejemplo de difíciles sería dejar un trabajo tóxico, que no se soporta más, sin otro trabajo a corto, mediano o largo plazo confirmado. Son decisiones casi suicidas, más cuando se tiene una familia.

Otra manera de describir la decisión dificil sería llamarla «un salto al vacío sin saber si hay brazos que te esperan al finalizar la caída».

¿Qué se requiere para tomar este último tipo de decisiones?


¿Pasa por la capacidad de decidir?

Mientras el soportar cada vez se hace más duro, la necesidad de confiar se opaca de forma intermitentemente debido a los miedos personales y sociales.

La única capacidad que queda es la de saltar; las otras se fueron desgastando y lléndose a recuperar fuerzas, para una próxima batalla.

Sólo queda la capacidad de la decisión de saltar. El ser capaz de saltar.


¿Pasa por una cuestión de confianza en uno mismo, en el destino?

Hablamos de capacidades, mejor dicho capacidad.

En otra línea aparece el confiar. Confiar en uno o en otros son las dos posibles vías y está la combinación de ambas.

Hagamos un lado la confianza en otros, ya que a estas situaciones de decidir el salto al vacío, se llega sólo y se salta sólo.

Nos queda la confianza en uno mismo, debilitada por la situación estresante. Pero dicha situación te hace incrementar las dudas, ergo, más estrés.

El estrés en uno desequilibra las fuerzas fisicas y emocionales.

Hablar de destino es hablar de un punto de llegada propuesto por uno y nada más que uno.

No existe el «destino» como responsable.

Somos responsables de nuestros actos y nadie más que nosotros.

En éste ida y vuelta volvemos al «nosotros»: confiar en uno.

En ese punto la pregunta ¿qué nos espera? ¿Una pileta con o sin agua? ¿Algo que nos contenga? ¿Alguien que nos contenga?


Este es el momento donde nace o se hace presente el creer, la creencia personal. Es el momento donde la fé se hace sentir.

Concreto: la fé se tiene o no. Si usted está seguro de su ausencia en usted, quedan las preguntas anteriores a la anterior linea y termina la lectura.


La fé es una cuestión del credo o creencia personal.

Para algunos cinco peses y dos panes que alimentan a cinco mil familias, se llenan doce canastos, es muestra suficiente para saltar y saber que hay brazos que esperan al final de la caída.

Una imagen vale más de mil palabras.

Lic. Prof. César Grané


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