Todo camino tiene un principio, un punto de partida.
Todo camino tiene un lugar que podemos llamar inicio y otro que podemos llamar fin.
También, al fin del camino, podríamos llamarlo llegada, meta.
Pero el principio es uno sólo aunque le llamemos también punto de partida o delargada.
Dependiendo del caminante cada uno pondrá los dos nombres que quiera.
Prefiero usar la palabra principio como punto de partida.
Principio tiene gusto a creación en palabras de un cartonero espiritual conocido.
El camino puede o no tener más de un carril, pero es el caminante, el que lo anda, el que le da el sentido.
Sentido puede ser visto de dos maneras. La primera como razón, justificación; la segunda como dirección.
En algunas situaciones la razón y la dirección coinciden.
El sentido, al parar el andar, permite reconocer desde donde se viene, y con mucha escucha y sabiduria, saber hacia donde uno va o tiene que ir.
La escucha y sabiduría son partes de la razón.
Los caballeros y/o guerreros, en la historia, han tenido un estandarte que les servía para mostrar quiénes eran, también dar aviso a los de adelante de quién venía y marcar a sus seguidores por dónde era el camino.
Los caballeros y/o guerreros marcaban el sentido del camino a transitar.
Caballeros y/o guerreros también eran caminantes.
Ellos marchaban o andaban los caminos representando a su rey, uno solo.
Se puede en el camino hablar de tiempos y momentos.
No es lo mismo hablar de tiempos que hablar de momentos.
Los tiempos se pueden calcular o te los calculan. Podés calcular tu tiempo de andar de un lugar a otro pensando en el pasado.
Pensando en el presente podes estimar cuánto te puede faltar a muy corto plazo; en el mediano se hace incierto y al largo plazo incertidumbre total.
Eso nos hace acordar que el futuro es incierto.
Lo único cierto del camino es el principio.
Lo único incierto del camino es el tiempo total en recorrerlo, si pensamos en el camino de nuestra propia vida.
Pero no, no es lo único incierto. Además están los momentos, que son infinitos e inciertos.
Uno puede hablar de lo ocurrido en el tiempo, en un determinado momento pasado y hasta presente, pero el momento futuro es incierto.
Sumando palabras en forma de ecuación: camino, principio, fin, tiempo, sentido, dirección, razón, sabiduria más escucha ¿se tiene algún resultado?.
Para mi si.
Sólo pensar en la ecuación aparece en pequeña o gran cantidad la palabra llamada talento y en el plural talentos.
El talento cono cualidad del ser humano, como un don.
Habría que elaborar la idea si el talento es propio, recibido o cultivado.
Lo que sí podemos pensar que el talento puede surgir de la ecuación, en algún momento incierto de la ecuación.
Se puede vivir con el o ellos sin saber que están o sabiendo que están vivir sin ser usados.
¿Cuáles son nuestros talentos, cuál es nuestro talento, o porqué no se tiene, o porqué no le hemos descubierto?
Como todas las preguntas se hacen personales, se requieren de respuestas personales.
Es cuestión en algún momento, tomarse el tiempo, hacer un alto en el camino, actuar sabiamente para encontrar la razón que será el fundamento de la acción del caminar.
Nos seguimos leyendo.
César Grané
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