Regularmente al pensar en trampas pensamos en cazar animales difíciles de tomar a mano. No sólo por su tamaño, puede ser por su agilidad como aquellos factibles de producir daño.

Algo simple y tentador puede cazar bestias de todo tipo sobre la faz de la tierra. Visible lo tentador a cualquier persona, bestia o ambos.
También están las bajo tierra.

Algo llama a los sentidos, un resbalón, caída y cae la tapa.
Se puede caer hasta sobre un conjunto de cañas en punta, semejantes al Vietcong.
La caída raras veces era una entrada a cueva y muchas un arma asesina.
Veamos otro tipo de trampa.

En países donde la moneda local puede depreciarse (perder el valor adquisitivo o de compra) se busca realizar la cultura del ahorro en monedas extranjeras fuertes.
Perder el poder adquisitivo es querer comprar algo y reducir la cantidad de unidades dado su valor en un lapso de tiempo.
Ejemplo: hay algo que en septiembre vale 500 y en octubre 600, pero en ambos meses a uno le ingresa a su cuenta bancaria, igual cantidad de moneda en concepto de ingresos.
Si mi ingreso es 1000 en septiembre compro dos unidades mientras que en octubre puedo sólo una con el mismo ingreso.
Conclusión se perdió la capacidad de comprar una unidad de septiembre a octubre.
Volvemos al ahorro en dólares.
Ejemplo de este tipo de ahorro son los países latinoamericanos donde el dólar americano es el referente de ahorro por excelencia.
Pensemos que cambiamos una cantidad de nuestra moneda por un dólar americano o un euro.
Con esta mentalidad de poder ahorrar (lógico y esperable), deseable por cualquier persona, se puede pensar en invertir, osea colocar ahorros para producir.
Cuando los ingresos pierden el poder de comprar cosas, se tiene una alta probabilidad que la inversión en moneda local sea un pérdida más que ganancia.
Resumiendo: políticas monetarias que no producen cosas y hacen perder el valor y/o poder adquisitivo -comprar- desalientan inversiones en la producción.
Si «no» invierto no hay producción, trabajo, etc..
No hay trabajo no hay ingresos o salarios.
Si no hay producción no hay cosas para comprar.
No hay oferta y a más tardar no hay demanda. No hay productos, no hay quien compré.
La trampa es ofertar y demandar dólares.
Se buscan pesos y no hay inversión por el otro lado.
No hay inversiones en producción por la trampa del dólar.
El ciclo circular de la renta se transforma en una trampa mortal.
¿Quién fomentará a que no haya trabajo por falta de producción?.
Nos seguimos leyendo.
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