Cuando nos toca el momento de encontrarnos con alguien o algunos, puede pasar que recordemos situaciones positivas o negativas.
Pero esas situaciones pueden haber sido unas pocas, frente a muchas.
¿Qué es lo que nos hace hacer foco en algo, dejando otras cosas de lado?
La profundidad de la alegría o la tristeza se comporta como cuchillo, otras veces como lapicera, otras como un escarbadientes.
Y nuevamente la misma pregunta:
¿Qué es lo que nos hace hacer foco en algo, le da dimensión (tamaño del sentimiento) dejando otras cosas de lado?
Pero, como la mayoría de las cosas, todo tiene su tiempo de duración. Y la duración es de dos tipos: la del momento en sí y la duración del recuerdo.
Y nuevamente la misma pregunta:
¿Qué es lo que nos hace hacer foco en algo, le da dimensión (tamaño del sentimiento) y genera un recuerdo, una pesadilla o un olvido, dejando otras cosas de lado?
Ensayando algún tipo de respuesta, algo que nos permita hacer foco, dimensionar la experiencia y otorgar un espacio en un banco de memoria, podría ser el cerebro y la inteligencia.
Cerebro e inteligencia o las palabras invertidas, inteligencia y cerebro. ¿Dos cosas distintas?
Por de pronto hablar del cerebro no es hablar de inteligencia y son dos cosas distintas. Uno alberga a la otra. Cerebro alberga a la inteligencia. Lo veremos por medio de definiciones.
Inteligencia es un conjunto de habilidades cognitivas y conductuales que permite la adaptación eficiente al ambiente físico y social.
Incluye la capacidad de resolver problemas, planear, pensar de manera abstracta, comprender ideas complejas, aprender de la experiencia.
No se identifica con conocimientos específicos ni con habilidades específicas sino que se trata de habilidad cognitiva general, de la cual forman parte las capacidades específicas.
INTELIGENCIA. ¿QUÉ SABEMOS Y QUÉ NOS FALTA POR INVESTIGAR?
Rubén Ardila
Si se desea profundizar en la definición presionar el link de Autores.
Si buscamos la palabra «cerebro» en el Diccionario de la Real Academia Española nos lo define como:
1. m. Anat. Uno de los centros nerviosos constitutivos del encéfalo, existente en todos los vertebrados y situado en la parte anterior y superior de la cavidad craneal.
Por de pronto, recordemos la pregunta que nos lleva a la búsqueda de una respuesta:
¿Qué es lo que nos hace hacer foco en algo, le da dimensión (tamaño del sentimiento) y genera un recuerdo, una pesadilla o un olvido, dejando otras cosas de lado?
Un adelanto: Aristóteles entra a formar parte de la respuesta sumándose a las fuentes académicas consultadas.
Para ampliar sobre el tema «Cerebro» creo oportuno presentar un documento académico del Johns Hopkins All Children’s Hospital – USA- al que le he dedicado un espacio especial y se puede ampliar información presionando el siguiente link
¿Pero dónde reside nuestra inteligencia?
«La inteligencia general en realidad se basa en una red específica dentro del cerebro, que está conformada por las conexiones entre la materia gris, o cuerpos celulares, y la materia blanca, o las fibras que conectan las neuronas», señaló Jan Glascher, autor principal de un artículo de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. «La inteligencia general depende de la conexión entre las partes frontales y parietales [situadas detrás de las frontales] del cerebro».
Fuente: Jan Glascher, quien es becario postdoctoral del departamento de humanidades y ciencias sociales del Instituto de Tecnología de California, en Pasadena.
El lóbulo frontal está ubicado detrás de la frente y se encarga de gran parte del trabajo del pensamiento complejo, como la planificación, la imaginación, la toma de decisiones y el razonamiento.

¿Es la inteligencia, el cerebro o debemos agregar algo más entre las opciones?
Debemos agregar algo más entre las opciones y es una mirada que parte de la base que el organismo es una unidad.
Para Aristóteles (384-322 a.C.) hay una respuesta:
A continuación extracción de un fragmento de un texto citado y ampliado en otra entrada o entrega.
«Según Aristóteles, el organismo es una
unidad, no una dualidad alma-cuerpo como
defendían Platón y los pitagóricos. El alma que propone Aristóteles forma parte de las capacidades del cuerpo. Distinguió tres tipos de alma: alma nutritiva, sensitiva y racional.
Este alma racional de Aristóteles tiene una estructura y unas funciones (Leahey, 2000). En
primer lugar, la recepción de la forma de los objetos se produce por medio de los sentidos
especiales (visión, audición, tacto, gusto y olfato). En segundo lugar, la información procedente de los sentidos especiales se envía al sentido común, y allí integra la información.
De hecho es que la información procedente del sentido común puede tomar dos caminos
o bien, hacia la imaginación o bien, hacia la memoria. La organización de la memoria se
fundamenta en la asociación formulando tres leyes: semejanza, contigüidad y contraste. Este concepto de asociación mental se encuentra en un gran número de teorías del aprendizaje.
Por último, Aristóteles llama intelecto a la parte racional del alma humana. De
manera que tiene la capacidad de obtener el conocimiento de los universales abstractos
en oposición al conocimiento que se obtiene a través de la percepción.
Dentro de la mente existe una distinción entre potencia y acto al igual que entre intelecto paciente y el agente. El intelecto paciente es todo potencialidad y se manifiesta en función del intelecto agente.
Sin embargo, el intelecto agente es puro pensamiento que opera sobre los contenidos del intelecto paciente para llegar al conocimiento de los universales. De esta manera, el intelecto agente sería inmortal pero separable del cuerpo, de forma que sobrevive
a la muerte del cuerpo.
Pero este intelecto agente no sería un alma sino pensamiento en estado puro y no se lleva ningún conocimiento de la tierra, porque el conocimiento sólo se encuentra en el intelecto paciente que muere con el cuerpo.
Resumiendo, en el intelecto agente se encontraría el pensamiento abstracto y en el intelecto paciente los contenidos.
Aristóteles concibió la inteligencia en términos de “agudo ingenio”. »
LOS ORÍGENES DEL CONCEPTO DE INTELIGENCIA I: UN RECORRIDO EPISTEMOLÓGICO DESDE EL MUNDO CLÁSICO HASTA EL SIGLO DE LAS LUCES
Laura López González, Ph.D.
Universidad Pontificia de Salamanca
REVISTA GALEGO-PORTUGUESA DE PSICOLOXÍA E EDUCACIÓN
Vol. 21, (n.º1) Ano 18º-2013 ISSN: 1138-1663
Para abordar con mayor profundidad a la selección del texto citado visitar:
Por de pronto, recordemos la pregunta que nos lleva a la búsqueda de una respuesta:
¿Qué es lo que nos hace hacer foco en algo, le da dimensión (tamaño del sentimiento) y genera un recuerdo, una pesadilla o un olvido, dejando otras cosas de lado?
Obviamente que la respuesta es uno mismo pero ¿en qué parte de uno mismo se encuentra eso que nos hace hacer foco?
Por otro lado, haciendo foco en el inicio de todo, es del exterior donde proviene el estímulo para que se genere todo el proceso y qué parte del cuerpo interviene o qué interviene.
Del exterior entonces nacen las imágenes o disparadores de pensamientos, positivos o negativos, pero algo del interior es lo que aborda o deja cosas de lado.
No digo nos seguimos leyendo, ahora, comenzando a pensar / discernir en #modoignacio.
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