Como no soy un objeto no puedo ser objetivo frente a las elecciones en Argentina del pasado 13 de agosto del 2023.
Como soy sujeto, soy sujeto con derechos, por ende, soy sujeto con obligaciones.
Al ser un profesional debo escribir con premisas.
La primera es ser persona, escribir como una persona miembro de una sociedad; guardando el respeto al lector y que él se sienta cómodo, respetando sus diferencias como él respeta las mías.
La segunda es hacerlo profesionalmente, y ello significa hacerlo como «académico», que lo dicho lo puedo probar con la argumentación.
Está persona que escribe es un nativo argentino.
Por cuestiones familiares, ha vivido la cultura del norteamericano desde niño.
De descendencia europea.
Uruguayo, charrúa al fin, por legado de mis abuelos exiliados en el país hermano.
Que no puede callar lo que ha visto, oído y sentido.
Llegando al fin de mi presentación personal voy cerrando con lo más importante: casado, tres hijos y católico.
Todos somos responsables del país, argentina, en pobreza: ni vencedores ni vencidos. Perdedores.
César Grané
La continuidad de la democracia, no su retorno, es la primera idea fallida.
La democracia fue atacada, no se escapó, no huyó, y no volvió porque no se fué. La democracia es parte de la cultura y fue atacada.
La democracia no volvió sola; hombres y mujeres trabajaron para ella, para despertarla de los golpes recibidos.
A todos los involucrados en el despertar: gracias.
A ellos se le suma las puertas abiertas que la Constitución de la Nación Argentina pregona.
Tierra de oportunidades para gente, familias, con intensiones nobles.
Algunos, tanto de adentro como de fuera. han abusado de ello, aprovechando la seguridad social y dejando de lado las intensiones nobles.
El sistema de poderes lo ha permitido: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.
De la tierra de la oportunidad se pasa a otra.
Se ha dejado transformar en tierra por saquear.
Y terminando de ser saqueada, por intereses personales y no sociales, queda en la extrema pobreza.
Cuando no hay más por robar, sólo queda arrebatar los sueños, y transformar a la sociedad en esclavos libres, siervos de unos pocos, que mantienen a muchos para perpetuarse en el poder.
La democracia reformada, deformada, para beneficio de unos pocos es lo que se termina sintiendo.
Pero ¿cómo se llega a esto?
No hay ganadores, no hay perdedores, solo una gran pobreza.
Una pobreza de niños condenados a la ignorancia por malas decisiones de pocos y muchos. Pocos, llamados politicos y muchos llamados electores.
Todos hemos perdido antes de la primera vuelta de las elecciones.
Y así termina la primera parte. Se ha provocado una sociedad empobrecida, esclava.
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Si si tremenda lectura de elecciones realizadas a la luz de una decadencia de años. Quiero decir años de trabajo para empobrecer, intelectualmente se entiende, a sus habitantes. Agreguemos a la » receta» mágica la enorme y sádica ansia de poder de políticos sin escrúpulos…
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