El templo está abierto para los que quieran pasar.
Hay gente en las calles reviviendo el paso de Jesús. El Via Crucis.
Nuestra Nueva Pascua.
El sábado se cierra.
Está el altar vacío. Desnudo.
No hay voces, hay silencio. Ese que sale del interior.
Una mezcla de lágrimas contenidas por un lado y, del otro lado, una vida que continúa como si la Pasión no existiera.
Me quedo con ésta imagen.

Y con ésta

Y ésta

Esperando ésta

Para vivir las que vendrán.
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