Es de noche en el patíbulo -es como decir en el patio trasero- y Pedro esperando. Andá a saber que le decía su cabeza.
Pedro tiene frío y se acerca al fuego.
Canta el gallo por segunda vez y la cabeza deja de taladrarle a Pedro la consciencia.
La consciencia sabe que Pedro está entregado. Lo está enroscando como hacen las víboras.
Hasta que el corazón de Pedro se encienda luego de la tercera negación:
¿Qué estará pensando Pedro?
Nosotros, ahora, ¿en qué pensamos frente al fuego?
Te dejo con el fuego …
Y vos ???
César Grané
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