Hablar, no hablar y el silencio. Entrando en la 9 de las 40.

Están los que hablan sin pensar.

Están los que piensan antes de hablar.

Para ambas situaciones es una comunicación al exterior y en ciertas oportunidades desde el interior de uno.

El no hablar, muchas veces, se confunde con el silencio. Y son dos cosas distintas.

Uno decide no hablar por distintas razones, quizá la más importantes es donde se piensa antes y este «no hablar» es una decisión que se ha tomado.

En el caso del silencio, repito que es distinto a «no hablar», es una actitud relacionada con el interior de cada uno. Hacemos silencio para estar y contemplar en y con nuestro interior.

Un ejemplo del silencio -interior- es cuando contemplamos, nos quedamos pensando -meditando- en determinadas palabras que escuchamos o cosas que pasan a ser parte de nuestra historia.

El silencio es una actitud, es el encuentro de cada uno con su interior, es la actitud de escucha de los que se encuentran a charlar con uno y con Dios.

En esta Semana Santa aprovechemos a encontrarnos con nuestro interior, hagámonos el espacio para poder gozar del agua fresca del maná de nuestro interior, y de esa manera, seguro encontrarás a Dios en todas las formas y cosas dentro de ese espacio elegido por vos y no por otros.

Seguro que se puede encontrar a Dios, por estar tratando de encontrar tu interior.

Se puede estar encontrando cosas o al mismo Dios mientras se busca.

Todo es cuestión de buscar y hallar, buscando y hallando en el espacio interior.

César Grané


Descubre más desde Ceoshelp.com

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.