¿Anteojos para ver mejor o peor?

A los que experimentamos la disminución o deformación de la visión -en el caso de ser mínima o no tan pronunciada- muchas veces nos da igual usar lentes o anteojos.

Las lentes o anteojos son un filtro entre el ojo y la realidad que está a nuestro alcance, lo real.

Podemos ver lo que hemos mirado, opinar sobre lo visto. Ver no es lo mismo que mirar.

También podríamos hacer un paralelo con los que tienen problemas de audición, con lo cual podemos opinar sobre lo que hemos oído.

Esta vista o escucha es personal y tomar postura de lo que otros han visto y/o escuchado es muy peligroso.

En el caso de la fe como don pasa todo lo contrario. La fe es como una llama que permanece encendida por voluntad de la persona y el que da el tamaño de la llama, es la misma persona.

Es como los lentes o anteojos. Al usarlos vemos mejor, las cosas son más y más claras.

El tener personas que formen o guíen correctamente a otras, ellas son como los médicos oculistas. Acompañan en la elección del lente o anteojo correcto.

Si recuerdas las visitas al oculista, luego de la medición, te hace probar diversos lentes preguntándote si ves mejor, hasta que llega tu respuesta mostrando el correcto.

En este caso los cristales mejoran la visión y haciendo un paralelo con la formación los cristales «el creer».

Siempre es necesario buscar el lente justo para las correspondientes situaciones, por ejemplo, de cerca o de lejos.

Lic. Prof. César Grané


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