Así como anteriormente definimos la virtudes ahora nos toca entender las virtudes «humanas».
Son disposiciones estables del entendimiento y de la voluntad voluntad
Las virtudes humanas regulan nuestros actos, ordenan nuestras pasiones y guían las conductas según la razón y la fe de cada individuo.
Razón y fe. Es una buena oportunidad para poder diferenciar entre las palabras que a veces creemos son lo mismo y difieren mucho de serlo.
Me parece importante que se lea la entrada «Fe, creer y razón de ser. Acomodando las ideas» en algún momento para entender mejor la escritura presente.
Como virtudes humanas encontramos la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.
También encontraremos las virtudes morales que crecen por educación, actos deliberados y esfuerzos perseverantes.
Las primeras están bien definidas en el Catecismo de la Iglesia Católica Apostólica Romana a partir del punto 1834 dedicando un punto o varios por cada virtud presentada, En el caso de las segundas para la misma referencia en el 1841 nos dice que la fe, esperanza y caridad son las que informan y vivifican las virtudes morales. Es lo que se llaman las virtudes teologales.
A nadie, y a mí tampoco, se le ocurriría definir todo lo expresado en el punto anterior cuando el mismo catecismo y sus comisiones de estudio para su confección lo han hecho tan claramente en la «Tercera Parte. La vida en Cristo. Primera Sección«. Acceder.
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