Las pequeñas cosas, bien hechas, son las prácticas de las futuras grandes cosas.
De las pequeñas cosas nacen los hábitos y del conjunto de hábitos, buenos hábitos, es donde se diferencian las grandes personas de las personas cómodas.
Hasta que llega un día donde la comodidad es vencida por la realidad, y surgen los malos pensamientos.
Un mal pensamiento, a modo de ejemplo, es pensar que «nunca se va a poder algo».
Y es un mal pensamiento NO por no poder llegar, sino cuando es el pensamiento referido al no intentar «hacer».
Nada se construye sin buenos hábitos que llevan a las buenas prácticas.
Entrada relacionada —> El principio de las pequeñas cosas.
Nos seguimos leyendo.
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