Que estudiar no sea una carga: ¿Cómo hago para demostrar lo que sé?

La cuarta pregunta es “cómo hago para demostrar lo que sé”

Primera respuesta: haber estudiado.

NO es una respuesta tonta.

¿Cuántas veces creemos haber estudiado?

Ahora ¿estudiaste o leíste?

Basándonos en que estudiaste, que es nada menos que haber profundizado la lectura obteniendo ideas -al menos una o ninguna- seguimos.

Antes quiero aclarar el por qué digo ninguna.

¿Ninguna? Puede ser.

¿Cuántas veces te pasa que estás leyendo datos estadísticos de ideas anteriores? Si. Datos. Son aquellos que dicen que la idea obtenida está justificada.

Continuamos con la segunda respuesta: interpretar consignas.

Si te hacen una pregunta ¿entiendes de primera lectura lo que te piden? ¿si la lees nuevamente no dudas respecto de lo entendido anteriormente? ¿sucede siempre los mismo o nunca hiciste la prueba de la segunda lectura?

No se te ocurrió hacer la prueba. ¡Hacer la prueba alguna vez es una buena idea!

Si no es necesario, nos encontramos en una próxima oportunidad. NO sigas leyendo, este artículo no es para vos. Hasta la próxima vez, si la hay.

Retomamos pensando que te confunden las respuestas de primera y segunda lectura. Significa que algo imposibilita la comprensión lectora o la persona que formula la pregunta no ha sido clara al hacerlo.

Supongamos que la persona que hace la pregunta siempre es una persona clara para expresarse en forma escrita.

Antes de pensar en un profesional que te ayude la pregunta madre de todas las preguntas: ¿entiendes las palabras de la consigna?

Las consignas regularmente vienen expresadas en forma de pregunta en la mayoría de los casos. En las preguntas hay palabras claves que te guían a la respuesta concreta.

Momento, interrumpo para dirigirme a los curiosos.

Si antes te pensabas ir pero igual te has quedado, puede ser por curioso o por dudar de tú respuesta.

Para el segundo caso te sugiero seguir leyendo: “Vamos a romper con el autoengaño”.

He querido decir con “autoengaño” algo que no es “engañarme a mí mismo”. Quise decir “engañarme en automático”.

Reflexiona sobre la idea anterior y súmate al grupo.

Curiosos: Bienvenidos y seguimos todos.

Antes que nada, debemos abordar las palabras claves de las consignas.

Son aquellas que te dicen ¿Qué se quiere leer o escuchar?

En la lectura debemos reconocer y subrayar las palabras claves.

En lo posible usa colores, y hay que darle un orden, orden que usarás toda la vida.

Color 1: lo primero que me piden.

Color 2: lo segundo.

Color 3: lo tercero.

Muy difícil que una consigna tenga más de 3 pedidos.

Pero para establecer el orden primero señala las palabras claves; subrayarlas con lápiz -por si debes borrarlas- y sobre las palabras subrayadas darle orden de prioridad. Por ejemplo, por pedido del docente; si no requiere orden el pedido aprovecha para darle un orden para estructurar las ideas que vas a presentar como respuesta.

Ahora, que sabes que va primero, segundo, etc resalta o subraya con color las palabras. Tratar que los colores 1 sean siempre el de la primera idea.

Ejemplo: si usas azul oscuro para señalar la primera palabra, que siempre el azuloscuro signifique la palabra principal.

Al responder la pregunta comienza con la palabra clave, subráyala con el color, conseguirás que la persona que corrija en tu respuesta encuentre la interpretación personal de lo que se te ha pedido. Unirá lo subrayado en el enunciado con la parte de la respuesta.

Si no has estudiado, olvídate, pierdes el tiempo.

Si has estudiado quien te corrija puede saber si has o no entendido correctamente la consigna.

Mostrar éste modo de trabajar ayuda a las correcciones y mejorará el humor al momento de corregir del docente cansado, que perfectamente tiene derecho a estarlo.

Nos leemos en el siguiente artículo con las palabras claves.

Lic. Prof. César Grané


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