Semana Santa por Barry Balbiani

Este año vivimos una Semana Santa particular, inmersos en una pandemia que nos afecta de una u otra manera a todos, pero que por razones de cuidados, nos permiten más tiempo para la intromisión. 

La Semana Santa junto con el Nacimiento de Jesús en Navidad, son los hechos más sobresalientes para los católicos.

Las lecturas en el transcurrir de estos días, permiten transportarme a la época, imaginar sensaciones, y acompañar a Jesús en sus momentos más duros.      

En ellas se resaltan las diferentes reacciones negativas y positivas de los involucrados en cada hecho que me disparan diferentes cosas. Entre las primeras podemos contar: la traición de Judas, la colaboración obligada de Simón, el desentenderse de Pilatos, la conducta masiva del pueblo. Las positivas: la obediencia al Padre y el sufrimiento por el otro/nosotros ofrecido por Jesús, el amor de María, su aceptación a pesar del dolor, la amistad de Juan, el arrepentimiento del ladrón.

En las positivas hay un denominador común que es el amor, y en las negativas, la traición. Traición como respuesta al Amor de Dios. 

Dichas conductas me llevan a reflexionar y a hacerme preguntas como: cuál hubiera sido mi conducta en ese momento? Y más aún cuál es mi conducta hoy?

Al hacer un examen de conciencia pienso cómo y cuánto reflejo en lo cotidiano con actos,  palabras, o pensamientos mi amor a Dios y a mis semejantes, cómo y cuánto traiciono yo también a Jesús (a veces también con inacción).

Estos días de “encierro” en casa por el coronavirus son ideales para trabajar nuestra relación con Jesús, estrechar vínculos con él (incrementando el diálogo, oración, obediencia, fidelidad,  aceptación), y con el prójimo. 


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